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jueves, 26 de mayo de 2016

HAIKUS PARA JESUS DE LA MISERICORDIA




Entra, brisa, ven
y alivia mis sienes 
adoloridas.

Mis ojos lloran
el hambre de mi gente
menospreciada.

Verdugos rojos
del régimen nefasto
toman el hacha

de la escasez
en sus malignas garras
y la asestan

contra el pueblo
famélico, enfermo
con fiera crueldad.

A  ti, Dios, clamo
en tu Misericordia,
para que cese

el sufrimiento
de los venezolanos
tan humillados.

Los niños mueren,
el cáncer los azota
con fustas rojas.

Detén la mano
criminal y abyecta.
Dobla su pulso.

Haz que el hambre
muera y no la gente
en su padecer.

Que Venezuela
florezca y prospere
bajo tu manto.

Que todo niño
tenga su alimento
y el anciano

coma y beba
ante la mesa puesta
de su familia.

Que el enfermo
sane ya sus dolencias
con los remedios

recetados
por los galenos nuestros
y los consigan

en los lugares,
ahora tan carentes
de medicinas.

Atiende, Jesús
de la Misericordia,
mi pobre ruego.

Agradecida
espero tu ayuda
a Venezuela.


Caracas, 25 de mayo de 2016 
 IMAGEN: WEB



sábado, 24 de octubre de 2015

¡ ADIOS, CANDIDATOS!



        La vegetación,  acunada por el viento, me saluda a través de mi ventana. Es verde como la esperanza que necesito a gritos, porque la desesperanza hace presa de mí. Anoche, o esta mañana, no importa, tuve sueños de pesadilla.  Ayer, perdí otra vez, perdimos muchos al ver deshechas nuestra  expectativas  de vivir en un mundo mejor, pero no como lo veía Aldous Huxley, sino como lo deseamos los venezolanos: sin la nefasta influencia de un Fidel Castro;  con oportunidades de empleo; con el resurgir de nuevas empresas; con la visita y  hospedaje de nuevas inversiones; con la construcción de  nuevos hospitales , y con la RECONSTRUCCION DE VARGAS, sobre todo, entre muchísimas otras necesidades que tenemos. 

     Al despertar de mis pesadillas, decidí hablar con Jesús. Le dije que no   lo entendía. Le abrí mi corazón de la misma forma que El muestra el suyo. Muchas desilusiones lo tenían también adolorido. Muchas carencias lo poblaban.  Le expliqué que comprendía que no era yo –después de la tragedia de Vargas- quien podía sentirse tan desdichada, pero al mismo tiempo, mis sentimientos afloraban adoloridos ante Su Presencia y esto no lo podía  cambiar ¿Por qué las ausencias? ¿Adónde se iban las esperanzas, si ellas se escapaban sin anunciarlo en días lluviosos o soleados? Lo miré largamente...!

      Hay que tener Fe! Parecía  decirme, como me aconsejó  una vez un amigo... Pero tengo que buscarla nuevamente, porque se me ha perdido, y se ha escondido en algún lugar de mi casa, de mi país o del mundo, desconocido... para mí. 





IMAGENES: WEB 

Caracas, crónica escrita luego de la Elecciones Presidenciales de Venezuela de 2006.