miércoles, 20 de enero de 2016

HAIKUS PARA LA AMNISTIA DEL INOCENTE



El negro vuelo
de los zamuros pasa
 por mi ventana,

y nubarrones
oscuros, pestilentes
siguen tras ellos.

¿De dónde vienen?
De las cúpulas rojas,
crueles de mando.

Presos sin culpas
viven en celdas negras
y diminutas.

¡No más infamias!
Ofensas a mujeres,
al desnudarlas

ante sus hijos.
Así las requisan los
verdes salvajes.

Madres, esposas
y abuelas que sufren
humillaciones.

No sólo balas
hieren a pobres cuerpos.
¡Tan indefensos!

Los improperios
y manos sucias, ruines,
también lastiman.

¿Por qué castigan
a seres inocentes,
viles verdugos?

Ordenes fieras
del régimen nefasto 
siegan familias.

Los presos lloran
por su inocencia y
por las torturas.

Pensar distinto
tiene precio de cárcel
para los rojos.

¡Ay, Venezuela,
dolor me dan tus penas
y tus desgracias!

Basta. Alcemos
voces de Liberación.
¡AMNISTÍA YA!



Caracas, 19 de enero de 2016
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jueves, 7 de enero de 2016

LA METAMORFOSIS




      Lo que a continuación voy a narrar no tiene nada que ver con el libro "La Metaformosis" de Franz Kafka, en el que el comerciante en telas, Gregor Samsa, se convirtió de un día para  el otro en un monstruoso insecto. Esa fue una mutación escalofriante. El cambio, la transformación a la que me refiero, mucho más agradable, la experimenté hace un mes, el 6D por la noche, cuando luego de trabajar todo el día como testigo en una de las mesas de las Elecciones Parlamentarias en el Colegio Médico, me dispuse a descansar en mi casa.   Yo estaba casi convencida de que al regresar, cuando prendiera el televisor, vería y escucharía a Tibisay Lucena, por enésima vez, cantando la victoria oficialista en las elecciones, desde el odioso balcón del Consejo Supremo Electoral (CNE).                                                                                                                 
      Como no quise escuchar malas noticias, a pesar de tener la casi certeza del triunfo de la Oposición, luego de enterarme de los primeros cómputos, apagué el televisor y me fui a la cama muy cansada del trabajo de la jornada. Los cohetes y los gritos de mis vecinos de Las Trinitarias y La Alameda me despertaron y convencieron  de que las palabras que decía Tibisay Lucena esta vez, eran otras: el triunfo era nuestro, de la Oposición. No podía creerlo: nuestra pesadilla de diecisiete años, había llegado a su fin al lograr mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. 

    Todo el año 2015 viví, como todos los venezolanos, momentos difíciles producto del modelo económico fallido aplicado por el desgobierno de Nicolás Maduro al pueblo de Venezuela. La cúpula chavista -intocable- jamás conoció las amarguras de la escasez, de la casi hiperinflación, de las colas siniestras a las que por no hacerlas ni sufrirlas, Jacqueline Farías tuvo el tupé de llamarlas "sabrosas". Y así se los dijo a las pobres personas que se achicharraban, formándolas, bajo el sol inclemente. No se si llamar a esta representante del régimen, hipócrita o cínica. Creo que los dos adjetivos le quedan cortos a este ser que bajo el chavismo, se graduó de servil Rodilla en Tierra del régimen.


  
   Confieso también que el año pasado, desde el mismo momento en el que el oficialismo decidió  instalar las captahuellas para controlar las compras en los automercados y combatir la "guerra económica", sentí mucha angustia y frustración. Por medio de estos aparatos pretendían controlar algo  que el propio desgobierno había creado con el nefasto y fallido modelo económico cubano. Yo no soportaba la humillación y la falta de respeto que representaba estampar los dedos -a veces todos- sobre estos artilugios como una vulgar delincuente, o lo que es peor: una peligrosa criminal. No podía aceptar que al comprar mis alimentos básicos, incluso un simple café en la sección "Gourmet" del Excelsior Gama o una caja de chicles en una farmacia,  me tildaran de "bachaquero", como llama el oficialismo a quienes se lucran vendiendo -a precios elevadísimos- los rubros que a todos nos hacen falta: papel tualé, leche, harina pan, etc. Para escapar a esta humillación, evité comprar en los automercados que hubieran instalado este odioso sistema biométrico. Sólo cuando mi salud me lo suplicaba, acudía a una farmacia a buscar una medicina, aunque sabía de antemano que la respuesta era "No hay".

   Sin embargo, después del maravilloso día de nuestra victoria electoral en las Elecciones Parlamentarias del 6D, ocurrió un hecho que me sorprendió bastante. Experimenté una transformación en mi forma de pensar y de sentir respecto a este sistema biométrico que  nunca imaginé. Pero continuemos. Esa noche me fui a la cama feliz, me dormí como dijo alguien del desgobierno: "como un bebé" y noté que al día siguiente me levanté distinta. Había sufrido una metamorfosis. Pero a diferencia del personaje de Kafka que amaneció convertido en insecto, mi cuerpo  - gracias a Dios, humano - saltó de la cama ligero y sin preocupaciones. Como otro insecto si, pero una mariposa.

     
     Entonces, temprano en la mañana, me decidí a entrar al supermercado, adonde hacía meses no iba, para no utilizar las captahuellas. No se si me impulsó mi ánimo, que todavía saboreando  las mieles de la victoria, me hacía ver todo diferente. Recorrí feliz los estantes y compré lo  poco que encontré. Entonces, cuando fui a pagar los productos en la caja, y cuando la chica me pidió que pusiera los pulgares en la captahuellas,  me sorprendí a mí misma. Esta vez no tuve inconvenientes y los puse encantada, diríase que hasta divertida. Para mi total asombro,  ya no veía los odiados aparatos como terribles tanques de guerra en miniatura. ¿Qué me pasaba? Ahora  ellos se me antojaban ridículos artefactos que ahora me causaban gracia, me hacían reír. Y descubrí algo que no había visto antes: las captahuellas  en aquel momento, se habían convertido a mis ojos  en insectos: sólo  moscas impertinentes, molestas, rojas rojitas e inofensivas, que al tocarlas, se espantaban, alzaban el vuelo acobardadas, atemorizadas.  Nada más.



















Caracas, 5 de enero de 2016

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sábado, 24 de octubre de 2015

¡ ADIOS, CANDIDATOS!



        La vegetación,  acunada por el viento, me saluda a través de mi ventana. Es verde como la esperanza que necesito a gritos, porque la desesperanza hace presa de mí. Anoche, o esta mañana, no importa, tuve sueños de pesadilla.  Ayer, perdí otra vez, perdimos muchos al ver deshechas nuestra  expectativas  de vivir en un mundo mejor, pero no como lo veía Aldous Huxley, sino como lo deseamos los venezolanos: sin la nefasta influencia de un Fidel Castro;  con oportunidades de empleo; con el resurgir de nuevas empresas; con la visita y  hospedaje de nuevas inversiones; con la construcción de  nuevos hospitales , y con la RECONSTRUCCION DE VARGAS, sobre todo, entre muchísimas otras necesidades que tenemos. 

     Al despertar de mis pesadillas, decidí hablar con Jesús. Le dije que no   lo entendía. Le abrí mi corazón de la misma forma que El muestra el suyo. Muchas desilusiones lo tenían también adolorido. Muchas carencias lo poblaban.  Le expliqué que comprendía que no era yo –después de la tragedia de Vargas- quien podía sentirse tan desdichada, pero al mismo tiempo, mis sentimientos afloraban adoloridos ante Su Presencia y esto no lo podía  cambiar ¿Por qué las ausencias? ¿Adónde se iban las esperanzas, si ellas se escapaban sin anunciarlo en días lluviosos o soleados? Lo miré largamente...!

      Hay que tener Fe! Parecía  decirme, como me aconsejó  una vez un amigo... Pero tengo que buscarla nuevamente, porque se me ha perdido, y se ha escondido en algún lugar de mi casa, de mi país o del mundo, desconocido... para mí. 





IMAGENES: WEB 

Caracas, crónica escrita luego de la Elecciones Presidenciales de Venezuela de 2006.




lunes, 21 de septiembre de 2015

EL VENDEDOR AMBULANTE DE REVISTAS DE SABANA GRANDE

                                                                                                     
                                                         IMAGEN: WEB

       Por variadas razones continúo yendo  a Sabana Grande, a pesar de que dista muchísimo de ser el lugar alegre y bonito de años atrás, cuando ni la escasez ni la inflación paseaban por el Boulevard. Ellas mismas se hubieran asustado al ver la variedad de artículos en las tiendas y lo barato de los precios, si lo hubieran visitado años atrás. También el asombro las hubiese parado en seco al ver la iluminación de las calles producidas por los mismos nombres de las tiendas. Por aquel entonces, dos décadas atrás, los habitantes caminaban sonrientes y despreocupados por todas las calles caraqueñas. Esa actitud también iluminaba el sector. No eran necesarios los paraguas de colores en el centro de sus calles, como ahora, para disimular el terrible malestar de quienes lo visitamos.Bastaba con las luces de los carros de noche y los letreros iluminados de las tiendas.

 Hoy casi  nadie ve los paraguas  cuando se iluminan, pues lo hacen a las seis de la tarde, hora en la que cada transeúnte corre al Metro o a la camionetica a resguardarse en sus hogares por miedo al hampa, que pone en peligro, no sólo sus enseres, sino su propia vida. 
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     Y no es que los ladrones no existieran en esa época, pues siempre los ha habido, pero la población estaba tan contenta y conseguía de todo, que hasta el hampa no sentía la necesidad de proveerse como hoy, cuando todo falta, hasta "el pan de cada día" de la oración bíblica. Y como este santo alimento ya no visita los estómagos de muchos de nosotros, existen muchas maneras de buscarlo a él o a la arepa hoy también casi desaparecida. En la actualidad están prohibidos los buhoneros en Sabana Grande, sin embargo, no escapan los puestos de ventas de granjería, como en el pasado, ni de tajadas de mango y piña, como hoy. Los puestos de alquiler de teléfonos celulares para hacer llamadas es algo nuevo que va con los tiempos. Lo mismo las chicas que ofrecen muestras de dibujos en las uñas, muchas de ellas  para uñas acrílicas y larguísimas como para embellecer a las brujas de los cuentos. Gracias a Dios no han desaparecido los conocidos kioskos en los que sus dueños ofrecen, además de revistas y periódicos, también conservitas de coco, leche y plátano, además de otras chucherías, pero a precios tan elevados jamás antes conocidos, incluso en las chucherías.


     Mientras caminaba por la antigua Calle Real de Sabana Grande, observaba las obras de arte, los paraguas, y el parque de diversiones para niños - alivio del espantoso malestar  instalado por el Socialismo del Siglo XXI, a través de Pdvsa La Estancia. Y esto, para simular una falsa alegría, al igual que una vez hicieron los nazis,- De pronto me abordó en la acera un señor de barba larga y cana, al igual que su pelo. Sus facciones finas me sugirieron historias y aventuras interesantes, incluso amorosas. Y la vestimenta que portaba me sugería los momentos difíciles que vivía su dueño, quien también llevaba un morral viejo, lleno de revistas usadas. Se trataba de otro más de los vendedores ambulantes que transitan el bulevar en estos días tan precarios.

     -Ilústrese, amiga mía, con los artículos de interesantes revistas- me dijo al acercarse mostrándome una de ellas.
     Observé de lejos la que me enseñaba y también varias que llevaba en la otra mano. Quise ver las revistas usadas desplegadas, pero me insistió en que comprara la que me estaba mostrando.

     -Llévese por cien bolívares ésta que le va a ser muy útil y la informará de los aconteceres del mundo.- Y casi me la puso ante los ojos.

     -¿ Y estas otras, puedo verlas?- Pregunté por no dejar de hacerlo, como dicen.
     - No, señora, ésta que le ofrezco es la mejor de las que tengo. Llévesela, que no se arrepentirá.- insistió el viejo vendedor callejero.
     Entonces tomé la publicación que me ofrecía y se la pagué. Cuando levanté la mirada ya el vendedor se había perdido entre la gente. Apenas sí reparé en la revista y, apurada, porque se me hacía tarde, la guardé en una de las bolsas de compras que llevaba. Al llegar a casa comencé a hojearla, y descubrí que el comerciante tenía razón. Se trataba de "redes para la ciencia". La revista de divulgación de Eduardo Punset. NUMERO ESPECIAL CREATIVIDAD. Busqué el año y tras mucho hurgar en la publicación encontré que era de 2012. En temas científicos tenía muchos años de atraso. ¡Si ya lo traen en el momento de ver la luz! Sin embargo, el número que había comprado tenía temas interesantes que no cambian de un día para el otro, a mi modo de ver, como es el tema de la Creatividad. Además, éste, como cualquier otro tópico, siempre se puede seguir por Internet.

   Abrí la página 34 y vi el "Dossier ESPECIAL CREATIVIDAD. SER CREATIVO ES UN PROCESO, PERO NO UN DON. CUALQUIERA PUEDE POTENCIARLO Y NUNCA ES TARDE..." Y así continuaba "REDES" con muchos artículos de interés para mí, justo en ese momento en el que me interesaba todo tema que tuviese que ver con la creatividad, con escribir y dibujar.

     Mi pregunta es ¿Por qué el vendedor ambulante de revistas de Sabana Grande se dirigió a mí con tanto empeño de que comprara sólo esa revista y no otra de las que llevaba, justo en unos días en los que me encontraba pensando en mejorar un trabajo que requería de mucha creatividad? ¿Por qué?


Caracas, 15 de agosto de 2015.





miércoles, 1 de julio de 2015

"ORA PRO NOBIS"

                                 HAIKU A LA VIRGEN DE VENEZUELA

                                          Vidas truncadas

                                          caen en Venezuela.
                                          Se nos tortura.

                                          Se nos condena

                                          a la inseguridad
                                          vil, inclemente.

                                          Miradas tristes

                                          deambulan sin rumbo
                                          por nuestras calles.

                                          Buscan comida

                                          y no la encuentran, pues
                                          ya no existe.

                                          Lo mismo pasa

                                          cuando el mal nos llega:
                                          No hay remedios.

                                          Látigos rojos

                                          restallan fuertes
                                          sobre las pieles

                                          de pobres seres

                                          y en su agonía
                                          sufren y lloran.

                                          Es el Sistema

                                          Rojo Rojito cruel
                                          que nos flagela

                                          con la escasez,

                                          sinónimo de hambre
                                          y enfermedad.

                                          Plantas rojitas

                                          se maduran y pudren
                                          el noble suelo.

                                          Desde Palacios

                                          seres viles nos observan,
                                          mandan controles.

                                          En las farmacias,

                                          y los automercados 
                                          captan las huellas.

                                          Crecen las colas.

                                          Y, como la hambruna,
                                          la enfermedad

                                          recorre también

                                          tierra venezolana:
                                          valles, montañas.

                                         Hay eslabones

                                         de pobreza, miseria 
                                         por todas partes.
   
                                         Y se convierten
                                         en cadenas de dolor
                                         en nuestra tierra.
                                       
                                         Pido entonces
                                         a mi Virgen Celestial,
                                         "ORA PRO NOBIS".                                                                 
                                                                        
              Caracas, 1ro. de julio de 2015                                                          
            
              Imagen: Web   

                                                        

miércoles, 6 de mayo de 2015

HENNING MANKELL: LA QUINTA MUJER


                                                      El escritor sueco
   
     El género policial siempre me ha llamado la atención. Me gusta ver películas y series de televisión basados en casos de la vida real en los que los detectives desarrollan la investigación hasta encontrar al culpable para que la Justicia lo castigue, pues los crímenes jamás deben quedar impunes. Y me encanta leer, por supuesto, a los escritores que siguen este género policial: Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, George Simenon y tantos otros que desvelan mi sueño. Quizás este gusto por las historias policiales tiene su origen,  cuando en mi infancia, mi tío Ango -abogado, y juez en una oportunidad- nos reunía a sus hijos y sobrinos para relatarnos  estas fascinantes historias de suspenso.

      Siempre han existido este tipo de literatura, pero en los últimos años he visto surgir una serie de autores suecos que le dan realce al género negro. Entre los que he leído hace poco se cuentan: Stieg Larsson, Asa Larsson y Henning Winkel. Imaginaba que en Suecia, por ser un país muy organizado, el índice de criminalidad no era tan alto como en otros países del hemisferio. Craso error. Por más que las redes nos informen de lo que ocurre en el mundo, pienso que  uno sólo se percata de lo que sucede en su propio país o en entornos  más próximos, más cercanos.

  El primer libro que  me hizo comprender mi error fue "Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson, donde el crimen y la corrupción financiera pululan como en cualquier  otra parte del globo. Luego leí Aurora Boreal de Asa Larsson, en el que su historia da cuenta de sucesos horripilantes. Todos ellos obedecen a los pecados capitales que comete la Humanidad desde que ésta existe.  Ahora sumo a mi experiencia en la lectura de la literatura negra sueca, a Henning Mankell con su última novela "LA QUINTA MUJER". Este libro me atrapó desde el principio. Su estilo fluído, natural y de tremenda acción, lo encontré estupendo. 

     Creo que vale la pena transcribir aquí  el comentario que de LA QUINTA MUJER hace la editorial Quinteto en la contraportada del libro. Dice así:


     "La placidez habitual de la ciudad sueca de Ystad se ve rota cuando, con cierto intervalo de tiempo, tres hombres aparecen salvajemente asesinados. Las víctima llevaban una vida apacible y tranquila, dedicadas a la ornitología, el cultivo de orquídeas y la poesía, lo cual hace aún más incomprensible el casi insoportable sadismo de que han sido objeto. Durante la investigación del caso, Wallander - un detective vulnerable y con aires de antihéroe- descubre que no sólo debe enfrentarse a un asesino de temible inteligencia, sino que éste parece guiarse por un sanguinario y turbio deseo de venganza. Cuando Wallander cree estar por fin tras la buena pista, una serie de atroces descubrimientos en el pasado de las víctima provoca un inesperado vuelco en la investigación."


      Yo sólo puedo agregar que sus 635 páginas me atraparon desde la primera, por lo bien estructurado de la trama. El estilo de Mankel me fascinó. Creo que sus frases telegráficas se avienen con exactitud a un libro de suspenso. También pienso que las repeticiones del nombre del protagonista, en este caso, son válidas. Es como un juego de fútbol, en el que la celeridad de la acción permite nombrar una y otra vez a quien tira o recibe la pelota. De igual forma, a mi modo de ver, así la acción pasa en el libro, de un detective a otro. Los diálogos, abundantes, ayudan al avance de la trama, permitiendo que el café que se ha traído para acompañar la lectura, se enfríe sin más,  casi sin haberlo tocado.


     ¿Y quién es Henning Mankell? 



     He tomado también del libro "LA QUINTA MUJER", los datos biográficos del autor sueco que informa lo siguiente:



"Biografía



Henning Mankel nació en Estocolmo, Suecia, en 1948.

Inició su carrera literaria en los años setenta como dramaturgo. Es autor de cerca de veinte novelas, a las que hay que sumar obras de teatro y narraciones infantiles. Pero lo que sin duda se ha convertido en el autor sueco de referencia es la serie protagonizada por el inspector Wallander , en la que destacan las novelas: Asesinos sin rostro (1991), convertida en una miniserie televisiva de cuatro episodios, considerada la mejor historia policíaca del año por la Academia Sueca de Novela Negra y galardonada con el premio escandinavo LLave de Cristal; Los perros de Riga (1991); llevada al cine y la televisión, La leona blanca (1993), La falsa pista (1995) y La quinta mujer (1996). Henning Mankell es desde hace años uno de los escritores suecos contemporáneos más admirados en su país, y se ha convertido en poco tiempo enuno de los más leídos en toda Europa. Aparte de los libros arriba mencionados, es autor también de Comedia infantil, una extraordinaria novela, ajena por completo al género negro que forma parte de una "serie africana", ambientada en Mozambique, ciudad donde el autor dirige el Teatro Nacional".


     Si, como a mí, les atrae el género policíaco y el estilo de Henning Mankel, pues le invito a leer sus libros. Yo, por mi parte,  trataré de continuar haciéndolo.


Caracas, enero de 2015.
IMAGENES: TOMADAS DE LA WEB


domingo, 8 de marzo de 2015

HAIKUS PARA UN SUEÑO HERMOSO





                                   Lovers-by-Marc Chagall



                                            Te vi en sueños:

                                        Viniste de otros mundos
                                            en mi ayuda.



                                            A despejar las

                                       vías pedregosas que
                                            a mis pies hieren.



                                            Para aliviar

                                      mi largo sufrimiento
                                            por Venezuela.



                                          Tu pecho amplio 

                                       y cálido corazón
                                          me confortaron.



                                          Me abrazaste

                                      con la fuerza del amor,
                                          hombre moreno,



                                         que me mostraste

                                      por vez primera allá
                                         en esa isla



                                         de luna grande

                                      y tan hermosa como
                                         tu alma noble.



                                         Iluminaste

                                      mi vida con destellos
                                        que aún brillan.



                                         Jamás se irán;

                                      forman parte de mí y
                                         y de mi historia.



                                         Tú no partirás,

                                      pues tu alma habita
                                         mi propia alma.



                                         Sí, moras en mí,

                                      en el zafiro azul,
                                         en mi alianza.





Caracas, 1o. de marzo de 2015 

IMAGEN: WEB